domingo, 22 de abril de 2012

ABUSO


Cuando la mate, me desplome de satisfacción, sabiendo que ese felino animal no rondaría más por la cornisa de balcones y tapiales llorando por comer. Saque su sufrimiento y le di paz, a la pobre gata coja.                                                                                                                                                                       
Todas las mañanas maullaba incansablemente, y ningún vecino que la tenían más a su alcance hacia algo, yo no podía hacer nada, la gata no llegaba hasta el segundo piso, así que solo la miraba, le sonreía y ella me respondía mirando hacia arriba con sus imponentes ojos verdes y amarillos pidiendo ayuda. Famélica y con su pata herida era un sonido constante en el pulmón del edificio. Durante el día se tranquilizaba, y por la noche no se la oía, el peor momento para aguantarla era durante la mañana; yo nací para dormir, soy una experta en perder la noción del tiempo. Pero la felina hacía meses que interrumpía mis amaneceres que eran intocables, y produjo un misterioso impulso psicópata y asesino que me impulsó a torturarla un poco más antes de morirse, entre onomatopeyas del cuadrúpedo animal, el reloj pegado al velador y las arandelas de la cortina rozando el caño de bronce.                                                                                                                                             No fue nada fácil matar al félido, y cargar con ello, porque no era un gato blanco, gris o marmolado, ¡era negro!, cuantas supersticiones giran en torno a éste, tenía que matarla 7 veces para que muera finalmente. Encima en el mundo del misticismo se lo usa para diversas maldades, ¿Tendría poderes éste? ¿O solo algunos lo poseen?  El miedo con el que debía cargar no me dejaba caminar, ni dormir, ni beber, quizás había interrumpido algún tipo de práctica de algún chaman o aquelarre.  O sino de lo contrario podía tener buena suerte, por haberlo llevado a una mejor vida y darle sus pasos y andanzas a otro gato con mejor futuro. Si reencarna en otro gato, puede que le toque una familia mejor, que lo cuide, lo ame y lo mime, y no que lo deje vagar por el consorcio.                                                                                                                 Yo nunca fui una buena cristiana, y lo sabía, por eso, éste no iba a ser el evento que me lo demostrara. Aunque por momentos sentía la perfidia de mi conciencia, que me había hecho creer que ella tampoco era creyente, ni feligrés, ni supersticiosa, pero me traiciono haciéndome más humana,  de carne, hueso, tejidos y órganos, y en resumen un cuerpo que siente pena y tristeza después de asesinar a alguien que no podía defenderse, cuando su lomo no tenía fuerza por no comer, y una pata averiada.  Maldigo el día en que mi característico impulso mato al indefenso doméstico. Ahora mis sueños eran oscuros, negruzcos. Ese maldito me perseguía a donde fuera. Y no entendía porque éste odio, si siempre ame a los animales. De niña nunca me habían dejado tener mascotas, mi padre consideraba que eran sucias, cualquiera sea de ellas.                       Cuando fui grande pude tener las que quise, cada una en base a la responsabilidad, respeto y cuidado que merecían. Perros no podía tener porque vivía sola  y el animal dependería solo de mí, además era muy chico mi apartamento. Los gatos nunca me gustaron, me miran y me inhiben, y encima soy alérgica. Pero tuve, tortugas, peces, hámster, axolotls y cobayos, aunque me hubiera gustado tener otro tipo de animales no domésticos como una víbora, arañas, monos, teros, chanchos, conejos, loros, y hasta un tigre. Pero tenía cierta consideración o conciencia por el habitad que cada animal necesitaba. Por eso odiaba los circos, veterinarias y todo tipo de lugar donde se tenga en cautiverio a esos pobres animales que adornaban paisajes de diversos países. De grandes, con mi hermano, podíamos tener cuan animal quisiésemos, él también tubo la falta de amor y afecto  de una mascota, así que  llevó un perro a casa de nuestros padres, ya teníamos más autoridad y los viejos no dijeron nada. A ese perro lo amábamos desinteresadamente, uno no pide nada a cambio de ellos, a lo sumo una correteada buscando algún objeto arrojado por uno, pero nada más, el solo te pide comida, abrigo en invierno y unas caricias en el lomo.  Pipino era un perro hiperquinético, que mi hermano había rescatado de una inundación que azotó a la ciudad de Santa fe, era  estilo galgo en miniatura, por eso siempre había que soportar chistes y cargadas de vecinos que decían que no lo alimentábamos, pero Pipino era así de flaco, tendría un metabolismo acelerado quizás, porque comía manjares. Siempre alterado, cuando llegábamos nos recibía subiéndose por el capot al techo del auto. Cuando lo paseábamos saltaba por las ventanillas con el vehículo en movimiento, y a las pocas cuadras regresaba ingresando nuevamente por la ventanilla a una velocidad de 70Km. Era tan especial que su pérdida fue dolorosa para toda la familia, hasta a mi padre se le habían caído las lágrimas que nunca lloró por ninguna mascota en su niñez. Yo lo lloré mucho, dormía con el cada vez que visitaba a mis padres, y lo amaba. Siempre amé a los animales, los quise, sabía que se sentía por uno, por eso no comprendía lo que había hecho.                 Pero lo que más me dolía y perturbaba era la forma que elegí para matarla, primero la puse en una palangana con agua y con unos cables pelados le di descargas, me encantaba ver como se le paraban los pelos, era como en los dibujos animados que todo tiene retorno, no podía parar de reírme como si no fuese un animal de verdad, en ese momento lo veía como un juguete, y no dimensioné lo que estaba haciendo. A veces el sonido que emitía se asemejaba al de un bebe humano llorando, pero eso no me conmovió para hacer mi cometido. Para terminar con esto, luego la metí en una bolsa y enrosque su cabeza con un piolín, ella temblaba mucho y se sacudía, pero ahí la deje un par de días en la bolsa tirada dentro de la alacena. Arrojar el cadáver no era problema, total nadie revisaba la basura que cada vecino tiraba diariamente. Pero el problema llego cuando el desecho arribó al basurero de la ciudad,  los empleados se encontraron con el mal, y una especie de maldición que era enviada para mí. Deciden publicar el crimen, horrorizados sabían que el morrongo había sido víctima de un psicópata.         Una mañana desvelada prendo la televisión y pasaban la noticia en el canal local; decidí apagarla para que no me sigan ofendiendo e insultando. Puse música y con mi armónica le dedique una canción a la gata negra, luego de abusar de ella en mi estado de ira y enajenación.

Maria Eugenia Peralta



MAL DE MUCHOS CONSUELO DE TONTOS...


Estudios de relación entre genialidad y locura

En los últimos 20 años se han publicado una series de estudios que demuestran la interrelación existente entre el genio creativo y la locura con las características ya señaladas. En 1970 Nancy Andreasen de la Universidad de Iowa fue la primera que publicó un riguroso trabajo en el que incluyó 30 escritores creativos, encontrando que casi el 40% de ellos presentaban signos de depresiones mayores o síntomas de manías. Con posterioridad a esta publicación, por lo menos otros cinco autores, en sucesivos trabajos confirman hallazgos muy similares.

Al estudiar escritores, poetas, pintores y escultores famosos y creativos, encuentran que la tasa de suicidios es 18 veces más alta que la misma tasa de suicidios en la población normal. Las depresiones son 10 veces más frecuentes, mientras que la psicosis maníaca es 15 veces más elevada.

Tal vez el trabajo más completo es el que publicó en 1992 Arnold Ludwing, que incluía a 1000 artistas famosos, Junto con escritores y otros profesionales exitosos (American Journal Psychoteraphy, vol. 46, pág. 330, 1992). Sus resultados demuestran que la psicosis en los artistas y escritores es tres veces más frecuente que en la población general. También estos mismos genios presentaban una mayor frecuencia do pensamientos suicidas (tres veces superior), si se comparaba con profesionales exitosos qué formaban el grupo control. La mayor frecuencia de anormalidades mentales se encontró entre los poetas, que a su vez tenían también una mayor frecuencia de hospitalización debido a estos trastornos.

Lo más interesante parece ser que su trabajo creativo está en directa relación con estos cambios mentales. Pareciera ser como que estas situaciones aumentan la fluidez de sus pensamientos. En estas circunstancias los poetas descubren palabras y asociaciones nuevas y al mismo tiempo aumenta la facilidad con que pueden enumerar sinónimos. En general aumenta la cantidad y calidad de sus abstracciones y asociaciones de pensamientos. En estos estados, sus emociones parecen ser más intensas. Necesitan menos horas de sueños y mantienen su actividad psíquica sin agotarse. En fin, todo parece demostrar que la manía depresiva, en el sentido biológico, despierta su sistema sensitivo, respondiendo con una amplia gama de emociones y percepciones, como si vieran el mundo a través de un caleidoscopio, brillante, pero fracturado.

Jamison presenta un estudio de la historia de la vida y del trabajo musical de Schuman, y describe una relación muy estrecha entre sus estados patológicos y su productividad. “Durante las crisis maníacas o de depresión es cuando mayor productividad tiene”. Lo mismo sucede con el pintor Van Gogh, cuyos mejores cuadros corresponden también con las mayores crisis maníaco--dépresivas.

En resumen, estas asociaciones no dejan de ser interesantes para aquellos que tratan de escudriñar en la fisiología-cerebral. Algunos piensan que podría llegar el día que alguna droga o algún tratamiento permita incrementar la creatividad, pero sin alterar la conducta emocional. A su vez esto también permitiría un mejor tratamiento para los cuadros maníaco-depresivos.



BENDÍCEME DE PACIENCIA


Aunque por suerte no hay mal que por bien no venga, mi paciencia extrema me llevó a ser una persona compulsivamente puntual.                                                                                       
Yo no hacía nada que esté fuera de las normas burocráticas. Pero mi paciencia era histérica. Por eso me molestaban soberanamente los ovarios que me hagan cosas que no haría. Nunca he hecho esperar a nadie, no valgo tiempo para que alguien aguarde por mí. Aunque también siempre elegí ser intolerante y echar culpas. Toda mi vida debí boletas, por mi poca paciencia claro, no soportaba hacer colas, y así se acumulaban meses de impuestos impagos.  Continuamente andaba con infecciones urinarias, para mí siempre fue una pérdida de tiempo ir al baño, entraba y salía con los pantalones en las rodillas, y ni hablar cuando usaba cancanes, más complejo todavía, por eso no iba hasta no sentir una primera gota de pis. Por el mismo motivo era constipada, a veces hasta solía tener la panza dura e inflada como pelota de futbol.                                                                                                                            
Hasta no comía porque sentía que mi músculos mandibulares se cansaban, eso me aburría y también era malgastar el tiempo. Paradójicamente sufría el síndrome al que decidí llamar, “poco ingreso y poco de egreso”. Porque no entraba nada pero tampoco salía.                                                                                                                                                          Jamás pude tener el famosísimo orgasmo, nunca llegaba al estado que quería, así que otra vez ahí,  mi Paciencia aguafiestas se agotaba y no terminaba con el cometido.  La impaciencia me tenía siempre con mi pierna moviéndose hiperquineticamente. Era totalmente involuntario lo que sufría mi cuerpo.  Me había desfigurado los nudillos de la mano derecha, mordía incesantemente, era adicta a mis dedos, a veces sangraban pero hasta el mismo dolor era anestésico. Y lo máximo fue cuando el labio se me cayó por morderlo tanto, ¡¡¡¡¡algo tenía que hacer!!!!!                                                                                                                                                                      No existía la palabra Paciencia en el diccionario cotidiano de mi vida. Me irritaba hacer cola en el mercado, o farmacias con  solo 2 cajeros para 50 personas, motivo por el cual comenzaba a criticar todas las capacidades de efectividad de los empleados. No tenía ni paciencia para hacer exámenes que requerían de 2 horas de concentración, yo los terminaba en solo 15 minutos y no por algún tipo de parecido con el cerebro de Einstein.                                                                                                                                                                        Si alguien a quien esperaba llegaba tarde, me arruinaba todo el día.
Nunca supe que me llevo a ser así, quizás las aceleraciones del “rey de la impaciencia”, mi padre, que nunca toleró ver un auto delante de él a menor velocidad.
Sin más que hacer, fui a la iglesia para pedir si podían tirarme  en la sien un poco de esa agua que le arrojaban a los futuros bautizos. Como había escuchado algo de que ésta era bendita le pregunte a un monaguillo que se me cruzo en el camino si no me daba una mano. Lo persuadí, fue y la  robó mientras dos sacerdotes gordos charloteaban sobre la misa que iban a dar. El generoso chico mojo mi rostro y cabeza, diciendo las palabras que le indiqué: ¡¡¡¡Bendícela de paciencia!!!! Oh Señor Paciente.                                               
 Y desde aquella vez todo empezó a ser más didáctico y divertido. Cambié. Ya podía ir a hospitales, peluquerías, puestos de comidas rápidas, boliches, almacenes y kioscos. Ahora dentro de todas mis extrañezas, quedaba en cualquier cola, mirando el piso u observando a las demás personas, y éstos mirándome a mí. Mientras escuchaba Cacho Castaña conjeturaba, observando detalladamente cada individuo a mi alrededor: qué vestían, qué harían de su vida, qué problemas los aquejaría, dándome cuenta que algo compartía con cada uno de ellos. Una dolencia física que nos tenía en una guardia médica. O aguardando en una peluquería, yo y todos los de ahí estábamos buscando un cambio y así sentía que no perdía el tiempo con gente que conocía de algún modo.                          
Al año había cambiado tan drásticamente que me preocupé, y me dirigí a aquella iglesia para contarle a algún cura que ese joven monaguillo hacia milagros, y debía ser beatificado en vida inmediatamente.
Llegué, era a dos cuadras de mi casa y la iglesia no estaba, había una casa muy vieja de estilo colonial. Anonadada me fui de a poco alejando, volteándome velozmente para confirmar lo que estaba viendo, 5 metros, y giré!, 10 metros, y giré!, 15 metros, giré! Y la casa ¡¡¡seguía ahí!!!.                                                                                                                                                
Trate de mudarme para no pasar más por ese lugar obsesivamente, pero el alquiler de mi casa estaba a mi alcance monetario. Todos los benditos días de mi vida, me preguntaba: ¿Quién me había ayudado?, ¿Qué había pasado con esa iglesia? ¿La habían demolido? ¿La trasladaron? ¿O hice un viaje en el tiempo pasado, o futuro tal vez?, ¿solo había sido un sueño que me sugestionó o mi sueño somatizó?  Mi reloj craneal ¿estaba atrasado?    Ante ninguna respuesta, comencé a disfrutar de mi nueva virtud positivamente tolerante. Si bien cada tanto visitaba iglesias y capillas, para encontrar al chico y el sacerdote, era feliz con mi nuevo poder.     

Maria Eugenia Peralta



AUTORIDADES Y TRISTES NOTICIAS


Era tan pedante ser yo, que a veces me empalagaba escuchar hasta mi propia voz.                                
Me agotaba pensar en mí, hablar de mí, y resolverme a mí.                                                                       
Analizaba hasta mis lados más oscuros y pendencieros como los más claros y simpáticos. Resolverme era costumbre desde hacía algunos años.                                                                              
Mi personalidad estaba repleta de antinomias, aunque también podía sentirse como una capacidad de versatilidad.                                                                                                                               
Mi mente era discrepancia pura, aunque la mente es netamente discrepancia. Lo que pensamos, vemos, y sentimos, hoy, mañana, pasado o en años puede cambiar, o no. De eso se trataba el mundo, si la gente mutaba, el planeta cambiaba, y casualmente siempre para bien, a escasas excepciones, ¿no?
La clave estaba en no regirse por normas, ni reglas, si se cree (y mejor aún si se tiene la certeza) que se está haciendo bien lo que se hace.
Es fácil acatar órdenes de una autoridad, todos tenemos alguien por encima nuestro, el quid está en que esas autoridades estén dirigiendo correctamente a la masa o individuo. Siempre hay un superior, desde que nacemos, nuestros padres lo son.                                   
Si un hermano “menor” viene en camino, para éste, serán autoridad primero sus padres y luego el hermano mayor.
Al comenzar la integración socio-educacional tenemos superiores, que lo son (en primera instancia) por tener más años y luego por tener una profesión titulada.
Respetamos al viejito o viejita de vecinos o a un desconocido en un almacén, solo por ser mayor en edad.
Si a la universidad vamos, siguen siendo autoridad tus profesores, y vos el discípulo que acata órdenes  y exigencias que ellos ya pasaron.
Cuando trabajamos, empleamos tareas que demanda tu superior y autoridad.          
Entonces…  
                                          ¡Por suerte existe la renuncia!
Renuncia a los abusos de autoridad, siempre que sientas que esas autoridades no están haciendo bien las cosas.
Cuando crecemos e “independizamos” somos mayores y autoridades de nuestros hijos, aunque nuestros padres lo sigan siendo en menor medida.
Mirando la tele pensaba…                                                                                                              
Cuanta gente creyendo ser autoridad pedía deshumanizadamente que se aplique y rija la pena de muerte.                                                                                                                                 
¡¡Un retroceso en la psiquis de la población!!
Matar parecía la solución y no un problema sociológico más.
Asesinar a una niña de 6 años, de 12, adolescente de 17, un adulto de 50 o un viejo longevo era lo mismo!!!!!! Se quitaba y robaba el derecho de vivir inretornablemente.  Matar torturando, o solo dando un balazo sin sufrimiento, era lo mismo. Si una niña de 6 no tendría jamás su primer beso, quizá un señora de 50 no podría ver a su primer nieto o a su hija o hija recibido o trabajando. O un pibe de 16 no manejaría un auto por primera vez. ¿Y hablan de primeras veces? Las primeras veces son para todos, y todas, siempre las hay. Si era un encargo, mafia, o al azar, da lo mismo, la muerte.
Escuchar y leer semejantes aberraciones hiso hacerme sentir que hay gente que no entendió nada, y retrocedimos veinte peldaños.
                                                                ¡Que locura!
Años de aprendizaje.
Años de disociar lo bueno de lo malo.
Años de desenmascaraciones.
Años de guerras.
Presentes cruentos aunque por suerte escasos.
Luchas por la PAZ mundial.
Años de lucha por los derechos humanos, nobeles de paz, derechos del niño, derechos de los animales, el derecho por sobre todo a la vida.                                                                         
A María Teresa de Calcuta se le caerían lágrimas de oír a esta gente, Gandhi seguiría de huelgas, y quienes comandaron dictaduras y genocidios, creerían pensar que no se equivocaron, que nada malo hicieron… y que hay más gente perversa como ellos.

Los otarios y otarias de medios de comunicación instalan frases huecas y erróneas, escupidas impulsivamente, como:
                                                ¡El que mata tiene que morir!
                                                        ?????????????????
Al que mata debemos darle el derecho de vivir con su enfermedad, que sea tratado y solidarizado por médicos y carcelarios. Y claro, también, de vivir, de mamar, de sufrir (si se quiere el termino, sin mal interpretar) con el dolor, porque ya su castigo en la vida es quitarle la vida a otra persona. La muerte es el fin, es la solución, para nuestras vidas, lindas o feas, tormentosas o calmas. ¿Qué sentido tendría morir?  YA ESTÁ.                               
O seguro que sos católico, y como crees en un cielo y un infierno confías en que ahí será torturado como para vos se merece.
Debería reconocer que jamás me arrancaron la vida de un ser querido, pero si esto sucediera, matar al que lo hiso no me lo devolvería al fallecido y peor aún, me haría un mujer vengativa. Ese es un rasgo que por suerte mi personalidad nunca sintió.  La venganza es amiga del odio, y yo nunca supe odiar, solo olvidaba o cargaba con el dolor y la desilusión.
También se oyen cosas como:
                                              “Matan porque están drogados”
El drogadicto es un enfermo que sufre algún tipo de adicción en este caso a algún tipo de droga, como el alcohólico adicto al alcohol. Ambos son adictos, pero  “personas” curables,  o no, pero lo valioso es intentarlo.
Aunque es más sencillo y práctico resolver el problema, y decir:
                                                ¡Que lo maten!   UNO MENOS
Uno menos en tu escala de valores, y en tu insensibilizada cabeza que desea la muerte en otro ser humano de carne, tejidos, huesos, venas y arterias, dos ojos o uno, una boca con dientes o no, y un corazón (quizás así lo entienden) que late igual que el tuyo. Pero que no tuvo tu suerte e incursionó en ambientes donde no debió y no pudo salir, su castigo fue matar a alguien. Vos querés hacer lo mismo, y ¿seguir con una especie de cadena alimenticia humana?

El que roba lo hace porque puede; yo no puedo, y seguro vos tampoco. Uno puede hacer solo las cosas que se enseñan y a aprenden. El que roba quizás lo aprendió del barrio, los amigos o la familia.                                                                                                                          Agradece a la vida sobre tus buenos maestros.                                                                             
¿Vas a la iglesia?  Entonces agradécele a Dios, y al mundo, el destino, tu realidad, y disfrútala. No pudiste hacer algo malo, (no es lo que aprendiste) entonces no seas malo.
Al que violó que se la corten, me encanta!!!!!! Pero con anestesia.                                          
O seguro querés un escenario maquiavélico, medieval, paupérrimo y con sangre a borbotones.                                                                                                                                           
Hay médicos que pueden hacer esta tarea, pero tampoco, sábelo, es la solución.
No sean tristes que me llenan de tristeza y decepción.
No escuchen los orates y otarios televisivos, escúchense a ustedes porque solo logran llenar de ira a la sociedad.  
Tener dinero, éxito y una cámara parece que da derecho a decir barrabasadas infundadas, pero no cada cosa tiene que ser tomada y avalada sin pensar, porque crees que es autoridad o responsable de tus actos. La plata compra muchas cosas, pero no la inteligencia, el intelecto y el alma repleta de amor.

En un supuesto caso si se aplicara la pena de muerte, o en EEUU! Donde ya rige hace ya algunos años, se debería poner voluntarios. Que se hagan convocatorias solicitando:                               
                                ¡ ¿Quién quiere poner una inyección letal?  !                                                                                                         
                ¡ ¿Quién se ofrece para presionar los botones en la silla eléctrica? !
                                (VOZ DE MEGAFONO EN LAS CALLES DE LA POBLACION)
                                                                ¿IRIAS?
O que las victimas de familiares puedan ejecutar los actos y hagan justicia de su justicia.
                                                                 ¿IRIAN?
Deberíamos  mandarlos a todos para que sean estudiados por psicólogos, sociólogos, científicos, filósofos y psiquiatras; encuentren cada enfermedad, su grado de amenaza y si precisa ser monitoreado igual que el culpable.
Aquel que desea la muerte es porque no la siente, pero también vive la vida sin sentirla.
Me atemoriza la mente humana, con tanto ciudadano al lado mío al parecer normal.
Espero no corra riesgo la población, si es que hay muchos de éstos. 

Maria Eugenia Peralta








DOLORES


Dolores Forte tenía todo, además de su perro Egidio y su quelonia Corina.                                                 
Vivian solos en la montaña, lejos de todo, porque ella siempre temía romperse. No vivía en una cajita de cristal precisamente pero si, en una linda cabaña frente al cerro Uritorco; por las noches era donde mejor se sentía y se le iba su hipocondría agravada.  Se dice de este lugar que tiene un magnetismo oculto, y por las noches se acentúa; así que en el verano Dolores dormía con su ventana abierta, una ventana intermitente por la que entraban repentinas brizas resfriadoras y bruscamente partían saltando desde las calles a las veredas generando susurros tranquilizantes, que eran anestésicos.                               
Ella  adjudicaba todos sus males, como enfermedades, y síndromes a alguien, si era stress tenía a quien echarle la culpa de ello, sino era un hombre eran su carrera o su familia.               
Ella ya conocía muy bien su cuerpo, y se ponía hablar con médicos a la par, porque siempre le gustaba estar informada de todo, y la biología celular que abarcaba un gran espectro le encantaba, sabía de traumatología, odontología, dermatología y más especialidades, por eso a todo profesional que iba le terminaban preguntando qué estudiaba porque parecía saber muy bien de lo que se estaba hablando.                                                                                         
Siempre con el miedo de que algún día se iba a romper, cuan muñeca de porcelana, decidió irse lejos, al campo, para no absorber más información que haga maquinar a su robot interno, y solo consumir de la naturaleza, cuando sus rodillas, cadera o cervical dolían.  Pero también le gustaba la buena vida, y allí no iba a poder tomar más cervezas, pero si lo seguía haciendo también terminaría con una cirrosis, aunque ya le había hecho estudios de su hígado porque Dolores dudaba que este sano.                                                           
Cuando la veíamos cada muerte de obispo, siempre se veía vivaz y como una adolescente de 16 años y no una mujer de 28, siempre alegre, lúdica y divertida con Jaime su novio a quien inteligentemente aparto de esta nueva vida en la montaña, para que no creyera que estaba loca.                                                                                                                                                
Sus días comenzaron como ella los esperaba, decoró toda su nueva casa, compro carne para Egidio y lechuga para Corina, que seguía invernando y no le interesaba ni el almuerzo ni la cena, pero Dolores siempre la atendía y acobijaba con un zoquete perdido del compañero. Sus mascotas eran los únicos que la hacían sentir normal, y sin miedo a que la asaltaran, la violaran y no pueda hacer nada por la debilidad de su cuerpo.                
Rompía sus dientes bruxando con la fuerza mandibular de una fiera, y por eso es que quizás soñaba que escupía todos sus dientes en la pileta del baño, o se los sacaba ella con su raíz cuando los sentía flojos. Es que cuando dormía era cuando más despierta estaba, salían las ideas de sus pensamientos inconscientes. Su nueva casa alimentaba más a sus sueños, tenía tantas cosas nuevas que conjeturar que hasta se había olvidado de tomar los antidepresivos; pero cuando comenzó a llorar incesantemente y sin causas con una profunda angustia se acordó de su medicación a tiempo.                                                    
Tenía tantas anécdotas que contar que siempre era el centro de atención en reuniones, y más si había viejos, algunas de estas historias eran graciosas y un poco cruentas a la vez, unas ya pasadas, otras presentes y las futuras que las conocía con seguridad.                         
Marcada ya con su nombre y apellido, desde su nacimiento, lo que le esperaba era morirse de alguna enfermedad, o muerte absurda y no por vieja.  Encima nadie le creía nada, eran tan absurdos sus episodios, que nunca podía ser tomada en serio; se agarró una tendinitis cuando se le inflamo el tendón del brazo derecho por lavar una olla con polenta dura difícil de sacar. Durmiendo se pinzaba su ciático, se le había caído un diente comiendo helado, y un día se agacho para recoger la botella de aceite y se rompió los meniscos, desperezándose se quedó dura por una torticolis aguda. Ya conocía todos los nombres de los productos en las ortopedias, de hecho le encantaban.  Dolores tenía todo lo que un viejo puede tener, por eso no entendía porque le pasaba todo a ella y a su edad. Pasado un tiempo eran recuerdos contados con cierta gracia y picardía, pero cuando los vivía eran traumáticos, lloraba y lloraba del sufrimiento y la impotencia de andar siempre minusválida cuando ni siquiera practicaba algún deporte, porque a los días cuando empezaba con alguno su cuerpo era castigado, y debía abandonarlo.                                       
A sus 8 años vivía con migrañas, así que sus padres deciden  consultar un oftalmólogo, y la pequeña Dolores ya debía usar lentes de aumento para poder ver el pizarrón del colegio, a los 12 años ya podía ser madre cuando aún jugaba con muñecas, y por si algo le faltaba, su dentadura preciso de ortodoncias; todo el ciclo en su soma iba acelerado. Lo más extraño es que a nadie en su casa jamás le habían pasado una de estas cosas.                                                                        
De a poco todo su cuerpo se desmoronaba, y nunca sabia con qué nueva situación de iba a encontrar, pero siempre incauta, andaba con cuidado, ya no bailaba  y eso le fascinaba, o subía a colectivos tomando bien fuerte el mango. Cuando se desvestía lo hacía lentamente, de todas las malas experiencias ya había aprendido la velocidad y motilidad de su cuerpo, y eso ya era una ventaja.                                                                                      
Pero tristemente sabía que su cuerpo siempre tramaba algo nuevo.                                      
Dolores nunca supo dominar a su mente, empeoró con el correr de los años y vivió incurada.    

Maria Eugenia Peralta



LA PSIQUIATRIA

 “¿Qué consiguen los pacientes psiquiátricos? Una cuenta. Creo que el problema entre un psiquiatra y su paciente es que elpsiquiatra actúa de acuerdo al libro, mientras que el paciente llega por lo que la vida le ha hecho. Y aunque el libro pueda tener cierta perspicacia, las páginas siempre son las mismas y cada paciente es diferente. Hay muchos más problemas individuales que páginas. Hay demasiada gente loca como para resolverlo diciendo: ‘Tantos dólares por hora, cuando suena el timbre terminamos’. Eso sólo puede llevar a una persona un poco loca a la locura total. Recién empiezan a abrirse y a sentirse bien cuando el psiquiatra dice: ‘Enfermera, arregle la próxima cita’. Todo es asquerosamente mundano. El tipo está ahí para quedarse con tu culo, no para curarte. Quiere tu dinero. Cuando suena el timbre, que entre el siguiente loco. Ahora, el loco sensible se va a dar cuenta de que cuando el timbre suena, significa que lo cagaron. No hay límites de tiempo para curar la locura, y no hay cuentas para eso, tampoco. Muchos de los psiquiatras que yo he vistoparecen estar al límite ellos mismos, además. Pero están demasiado cómodos. Creo que el paciente quiere ver un poco de locura, no demasiado. Ah, los psiquiatras son totalmente inútiles. ¿Siguiente pregunta?”.







LA CIENCIA DEL BESO


El beso, una de las mayores formas de afecto, amor y cariño en la tradición occidental, esconde muchas singularidades a lo largo de todo el planeta.
  • En China, por ejemplo, besarse en público está considerado como una costumbre de mal gusto. 
  • Las investigaciones que se han realizado indican que los registros más antiguos que se tienen sobre este gesto humano datan del año 2 500 antes de Cristo, al aparecer esculpido en las paredes de los templos de Khajuraho en la India    
  • El beso entre padre e hija, una costumbre que viene de Escocia. El padre besaba los labios de la novia al final de la ceremonia como señal de bendición y deseo sincero de la felicidad conyugal. Posteriormente durante la fiesta, la novia besaba a todos los hombres en la boca a cambio de algo de dinero.    
  • El número de besos también suele variar de un lugar a otro. Los españoles, por ejemplo, suelen dar dos besos en la mejilla, mientras que en Francia lo más frecuente es dar tres.   
  •  En Rusia, los hombres se besan entre ellos.
  • Para algunas tradiciones religiosas orientales el beso es una forma de dar y recibir energía espiritual.
  • En Japón, los besos más apasionados se dan en el cuello o las manos, pero no en los labios.  
  • En el continente africano algunas tribus antiguas pensaban que besarse era un peligro porque el alma se podía escapar por la boca.     
  • Y en el polo norte, los esquimales se frotan la nariz como muestra de afecto en vez de besarse en los labios     
  • Al besar se nos suelen dilatar las pupilas y cerramos los ojos, porque el cerebro nos impulsa a entornarlos.     
  • En las islas Tinquia del Pacífico las muchachas jamás besan a sus amantes en la boca. A cambio pegan su nariz a la de su pareja y aspiran durante unos minutos.   
  • Al besar ponemos en movimiento 34 músculos    
  • Durante el transcurso de un beso circulan por la saliva 9 mg. de agua, 0,7 gr. De albúmina, 0,18 gr. De sustancias orgánicas, 0,711 mg. de materias grasas, 0,45 mg. de sales, y un buen puñado de bacterias y enzimas   
  • Un 10% de la humanidad jamás junta sus labios para intercambiar saliva.     
  • 1 minuto de beso quema 6 calorias.    
  • En promedio pasamos dos semanas de nuestra vida besando.     
  • A comienzos del siglo XX, las mujeres de Jutlandia, Dinamarca, decían que besar a un hombre sin barba era como besar una pared.     
  • En Cedar Rapids, Iowa, es delito besar a un extraño.    
  • En Hartfor, Connecticut esta penado que un marido bese a su mujer un día domingo.     
  • El beso mas largo se lo dieron Nikola Matovic y Kristina Reinhart en Alemania en 2009 y duro 32 horas, 7 minutos y 14 segundos.    
  • Un beso aumenta la temperatura y el flujo sanguíneo, y segrega oxitocina, la hormona del placer.     
  • Las enfermedades virales y bacterianas que se transmiten son: HERPES, GRIPE, HEPATITIS, MENINGITIS, MONONUCLEOSIS.    
  • El beso es un rito del cortejo que informa sobre la viabilidad del otro como pareja.    
  • Freud decía que la boca es una zona erógena que protagoniza la primera etapa del desarrollo psicosexual. El mecanismo de succion del bebe es un reflejo innato que se pone en funcionamiento en la lactancia materna.  
  • Besar con pasión durante diez minutos quema 150 calorías    
  • El primero del cine fue entre John C. Rice y May Irwin en la película “el beso”, de 1896. Fue filmada por Edison.    
  • Para la antropóloga Helen Fisher, experta mundial en la biología del amor, el beso actúa como un poderoso mecanismo de adaptación que está presente en más del 90 % de las sociedades humanas.
  • El beso para Fisher está muy involucrado con la química, pues al besar nuestro organismo genera ciertas hormonas que nos llevan a un determinado estado mental. Cuando un hombre besa su saliva contiene testosterona, hormona que produce la excitación de su pareja.      
  • Y si esos besos son húmedos, mucho mejor porque "inconscientemente intentan transferir esta sustancia para provocar el apetito sexual en las mujeres. Además la humedad de los besos podría ayudarles a medir los niveles de estrógenos femeninos de su pareja y así saber su grado de fertilidad".    
  • "En cuanto a ellas, el beso les sirve para detectar el estado del sistema inmune de su posible pareja y saber "cuánto se cuida", pues recordemos que el sabor y el olor de la saliva nos dice mucho sobre la higiene y salud de la persona.